Historia de su Fundador: Dr. Pablo Busse Grawitz

El Dr. Prof. Pablo Busse Grawitz nació el 21 de junio de 1900 en Greifswald, Prusia. Hijo y nieto de importantes científicos, cursó sus estudios de Medicina en Alemania y Suiza, recibiéndose a los 22 años. La formación profesional recibida al trabajar en un exclusivo equipo de científicos liderado por Virchow (considerado hoy el “padre” de la Patología), lo marcó profundamente en su vida profesional.

Trabajó como médico de a bordo en la Marina Mercante Alemana. Como fruto de su labor desarrolló un menú terapéutico que demostró mejorar la salud de la tripulación. Cuando tocó puerto por segunda vez en la Argentina, le impresionó la cordialidad y bellezas naturales del país y decidió radicarse allí en 1926.

Llegó a Córdoba, atraído por las montañas y la posibilidad de practicar su deporte preferido: el trekking. Revalidó allí su título de médico, trámite que cumplimentó en menos de un año en la Universidad Nacional de Córdoba, mientras ejercía el cargo de médico residente del Hospital Italiano.

Ya en el trabajo de la Clínica Médica le llamó poderosamente la atención la alta frecuencia de trastornos digestivos, cuya etiología no estaba siempre a la vista. Esto lo desafió a indagar en las probables causas de esta situación, concluyendo sus estudios en dos aportes terapéuticos que los destacaron en su vida profesional:

  1. El desarrollo de un protocolo para el tratamiento de parasitosis unicelulares, lo cual le ameritó el otorgamiento del Título de Profesor Honorario en la Universidad de Berlín.
  2. El desarrollo de una terapia dietaria revolucionaria, respetando las múltiples culturas alimentarias existentes en esta joven Argentina.

En la implementación de muchas de sus terapias encontró la necesidad de brindar un servicio especializado a pacientes suyos que no se podía plasmar en forma ambulatoria y que, por otra parte, no requerían de una internación en una institución tradicional médica (Hospital o Sanatorio convencionales).

Fue entonces cuando surgió la visión de fundar un lugar de terapias médicas con un concepto holístico de salud, rodeado de belleza y tranquilidad, eligiendo para este proyecto un hermoso rincón serrano cerca de la ciudad de Córdoba: El Diquecito. Allí, el 5 de enero de 1946 inauguró el “Sanatorio Dietético Serrano Diquecito” inspirado en los modelos de los mejores Kurhaus europeos, proyecto realizado por un ingeniero alemán y un arquitecto suizo. Esta propuesta fue pionera en Latinoamérica y desde su fundación ha marcado una tendencia que hoy, más de siete décadas después, es “moda” a nivel mundial.

Esta iniciativa le mereció el reconocimiento del Ministerio de Salud de la Provincia de Córdoba, no sólo por su propuesta pionera sino también por los aportes hechos a la ciencia desde este bello rincón serrano. En este sentido es de destacar la novedosa “Dieta de los Bocados” que, con premisas simples y revolucionarias, marcaron una propuesta terapéutica para la baja de peso, hoy aplicada a nivel mundial.

En paralelo a sus aportes en la Medicina Clínica, a sus actividades en la naturaleza, y a su desinteresada atención y ayuda a muchas personas y comunidades del país, el Prof. Busse Grawitz llevó adelante una labor metódica y profusa. Desarrolló más de 90.000 experimentos en el campo de la investigación básica sobre el proceso inflamatorio. Sus hallazgos le llevaron a contradecir las teorías mas tradicionales de inflamación, siendo los mismos tan novedosos que motivó su invitación a diversas universidades de América, Europa y Japón para exponer sus hallazgos.

Su rica labor científica le mereció el reconocimiento por parte del Gobierno Alemán con la “Cruz Grande de Mérito”, distinción entregada en 1959 por el embajador de Alemania en nuestro país. Esta fue la primera distinción de este tipo en nuestro país y la cuarta en la historia de Alemania.

Los aportes hechos a favor del avance de la ciencia llegaron a oídos del comité de Premio Nóbel en Estocolmo. Viajaron a este país tres científicos interesados en profundizar los hallazgos reportados, confirmando la solidez de los mismos. Fue entonces que en 1973 el profesor fue propuesto al “Premio Nóbel” de Medicina y Fisiología.

Recibió muchas otras distinciones en su prolífica labor profesional y científica, pero se mantuvo en la sencillez de quien decidió ejercer su profesión con un genuino amor al prójimo. Esto explica las razones por las cuales, después de ayudar a una comunidad aislada en el país como era en su momento Antofagasta de la Sierra (provincia de Catamarca), logró la visita periódica de una avioneta sanitaria, y la construcción de una ruta que es el principal acceso. Tanto se identificó con esta comunidad que pidió que sus restos descansaran allí.

Falleció el 24 de junio de 1983, y fue sepultado en ese pequeño cementerio en medio de la belleza e inmensidad de la Puna de Atacama.

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